Ricardo II de Inglaterra

El cadáver de Ricardo III, el "Rey Villano", y una infidelidad que sacude a la realeza británica

¿Y si toda la historia de la corona británica, desde Ricardo III en adelante, estuviera viciada por un adulterio? Nadie habría imaginado que, cinco siglos después de su muerte, la aparición del rey inmortalizado por Shakespeare como un temible villano pondría en jaque a sus sucesores. Este increíble capítulo de la historia comenzó en febrero de 2012 cuando fueron hallados los presuntos restos de Ricardo III bajo un estacionamiento de Leicester. Luego de meses de estudios, en los que se cotejó el ADN de los restos con el de un descendiente directo, los científicos han confirmado la presunción. Se trata de Ricardo III, quien falleciera a los 32 años en la batalla de Bosworth, donde fue vencido por Enrique Tudor.

Y no sólo eso: los estudios han detectado una ruptura en la historia genética que implicaría una infidelidad y, por consiguiente, la ilegitimidad de todos los eslabones reales de los últimos siglos. La ruptura del cromosoma Y, solo explicable por una “falsa paternidad” pone en duda la sucesión “sanguínea”, aunque no se sabe en qué eslabón de la cadena se cometió. Por las dudas, los investigadores de la Universidad de Leicester  aclararon: "no estamos afirmando de ninguna manera que Su Majestad Isabel II no debería estar en el trono". Pero la duda histórica ha sido sembrada. Según la investigación, la ruptura afecta a la legitimidad de Enrique IV,  Enrique V, Enrique VI y de "toda la dinastía Tudor", empezando por Enrique VII y siguiendo por Enrique VIII, Eduardo VI, María I e Isabel I. Así, al tiempo que se confirma uno de los hallazgos históricos más relevantes en mucho tiempo, se abre un nuevo interrogante que deparará el desvelo de los científicos y de la familia Real británica.

FUENTE E IMÁGENES

ABC; El País; El Comercio