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Historia andina: arqueólogos descubren ancestral rito fúnebre, que disolvía cadáveres hasta reducirlos a huesos

En instalaciones de un antiguo complejo ritual, situado en tierras de la actual Bolivia, los arqueólogos descubrieron ruinas de una habitación en donde civilizaciones prehispánicas disolvían cadáveres, hasta reducirlos a sus huesos, mediante el uso de vasijas repletas de productos cáusticos.

Se trata de un recinto conocido como Khonkho Wankane, o Qhunqhu Wankani, fundado hacia finales del siglo I d. C. Es uno de los más pequeños centros ceremoniales hallados en los Andes, alrededor del Lago Titicaca, y antecede a la fundación de la antigua ciudad de Tiwanaku.

Según estiman los arqueólogos, durante su apogeo, Khonkho Wankane ocupaba unas siete hectáreas, sobre las que se erigieron al menos tres templos hundidos, enormes plataformas, una plaza central y varias casas circulares. Al mando de Scott Smith, un equipo arqueológico de la Franklin & Marshall College de Pennsylvania, excavó el interior de estas estructuras redondas en búsqueda de utensilios hogareños. Sin embargo, se encontraron con un conjunto de elementos sumamente sorprendentes.

Tras algunos años de excavación, hallaron más de 970 restos óseos, en su gran mayoría piezas pequeñas de los  pies, manos, dientes y rodillas, correspondientes a 25 personas distintas. Los restos, del mismo modo que varias vasijas de cerámica y herramientas de hueso de llama, aparecieron cubiertos por una fina capa de yeso blanco. Para mayor asombro, los arqueólogos hallaron pequeños bloques calcáreos, también de color blanco, que los análisis de laboratorio permitieron identificar como óxido de calcio, o cal viva. La pregunta entonces fue obligatoria: ¿para qué la usaron?

Es sabido por el hombre moderno que, al mezclar óxido de calcio y agua caliente, se obtiene un líquido altamente cáustico y alcalino. Según los expertos, "se puede utilizar como disolvente para deshacer las grasas y los tejidos", lo que llevó a los especialistas a la conclusión de que esta antigua civilización procesaba los cadáveres en las habitaciones de Khonkho Wankane. Es probable que calentaran la mezcla de agua y cal viva en las vasijas para luego desarticular y limpiar los huesos de sus difuntos.

La presencia de algunos restos de pigmento rojo sugiere que, una vez limpios, los huesos eran pintados como parte del tratamiento ritual. Un reciente análisis de isótopos, realizado sobre los restos óseos, determinó que las personas cuyos huesos fueron allí procesados no pertenecían a la etnia local. Esto permite deducir que la gente visitaba periódicamente el predio para realizar este tipo de rituales, viajando hasta allí en caravanas de llamas.  

 

Fuente: History

Imagen Ilustrativa - Tiahuanaco