LA BIBLIA

PONCIO PILATO

Militar probablemente nacido en Roma, según la Biblia, Poncio Pilato, conocido simplemente como “Pilato”, fue quien condenó a Jesús a morir en la cruz. Sus orígenes son desconocidos, sin embargo se sabe que fue nombrado quinto gobernador de Judea por el emperador Tiberio (42 aC - 37), sucediendo a Valerio Grato em el 26 dC, momento a partir del cual tuvo un poder absoluto, sólo subordinado al gobernador de Cesárea. Su relación con los Judíos nunca fue tranquila o amable a causa de su conducta abusiva y a su crueldad, representada a través de frecuentes encarcelamientos sin juicio y de ejecuciones arbitrarias.

Sin embargo, su mala reputación se debe a la forma en que investigó las acusaciones contra Jesús. El verdadeiro motivo de la denuncia presentada por los sacerdotes contra Jesús era la envidia que les producía, y Pilato sabía eso. También sabía que si liberaba a Jesús iba a traer problemas. Pilato acabó poniendo su carrera por delante de su conciencia y de la justicia.

Pidió que le trajeran agua y se lavó las manos diciendo “Inocente soy de la sangre de este sujeto”. Aunque él creia efectivamente que Jesús era inocente de las acusaciones que le hacían, Pilato ordenó que sea azotado y permitió que los soldados se burlasen, lo insulten y escupan (Mateo 27: 24-31). La famosa frase "lavarse las manos" viene de Pilato, representado en este pasaje.

Se cree que Pilato utilizó como uniforme una túnica de cuero y coraza de metal. Para presentarse ante el público en general, vestía una túnica blanca, con el borde púrpura. Probablemente, su cabello era corto y no llevaba barba.

Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica, dice que Pilato cayó en desgracia, al lado del emperador romano Calígula y se suicidó alrededor de 37 d. C. Pero por otra parte, nadie sabe a ciencia cierta cómo se produjo su muerte porque según el evangelio apócrifo "Hechos de Pilato" (conocido como el Evangelio de Nicodemo, probablemente escrito en el siglo IV) la responsabilidad de la condena de Jesús cae fundamentalmente sobre los Judíos y el papel de Pilato se reduce al mínimo. Debido a este escrito, los ortodoxos y las iglesias ortodoxas etíopes reconocen la figura de Pilato, hasta el punto de considerarlo “santo”, junto con su esposa, Claudia Prócula.